Es sencillo. Escribir cosas negativas sobre Trump equivale a dinero: lectores. El New York Times ha sumado quinientos mil nuevos suscriptores en línea desde que Trump fue elegido. Por supuesto, alcentrarse en los tuits de Trump, se meten a jugar en la pocilga del presidente. Pero es un negocio. Mira la portada del Times de esta mañana, el 19 de abril. El titular principal dice: “El informe de Mueller evidencia los contactos rusos y el esfuerzo frenético de Trump para frustrar la investigación”. El de una de las dos piezas más abajo pone: “No hay acusación de conspiración criminal ni de obstrucción”. Ahora, la noticia principal, diría yo, es que no le acusen de colusión, ¿no? Aquí está el titular de la otrapieza: “Cultura del caos en la Oval Office”. Vale. Pero, dime, ¿cuántos libros hemos visto ya sobre ese tema? ¿Ocho? Y todos, pan caliente. El libro de Woodward vendió dos millones de ejemplares. Allí hay un mercado, y ese mercado impulsa las noticias porque los periódicos necesitan el dinero.

* e note-se que com Trump os meios de comunicação social, e até os que criticam o boneco a quem se poderia chamar Chucky, parecem mais sensatos do que são, mas responsáveis do que são, mais conscientes, mais. No entanto, com este como com as reivindicações da moda, a massa estica porque rende (ou pelo menos acredita-se que sim: quando a merda não é diarreia parece ouro). Mais que uma consciência espelhada e reflexiva das coisas, temos uma consciência espalhada, espremida, moída como farinha para pão e bolos, cacifas de ração maciinha. Lá fora como aqui, ó desgraçados!

Sem comentários: